La lampara iluminaba la esquina de la habitacion, mientras tanto, yo pensando con angustia, “Este recuerdo es como un cadáver en la escena del crimen que revive cada noche para reconstruir los hechos que me hieren el corazón una y otra vez”.
Estoy cansado de atestiguar y ser
un cómplice más de todas estas situaciones erróneas. Me gustaría alguna vez en
la vida tratar de hacer las cosas bien, pero
ni modo, las cosas ya están hechas y asumida, y no tengo más que solo esto, un cajón sin
salida, y una angustia arraigada hasta el fin de los tiempos. Ser el propio detective de tus pensamiento, asañas y sufrimientos, se convierte en un arma de suicidio letal cuando todo se vuelve confuso..
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